domingo, 26 de noviembre de 2017

Ruta desconocida con un desconocido

Debo aclarar que aquella puerta en donde "me encontró" no era realmente mía. Había estado quedándome unos días en un motel debido a un viaje en el que estaba inmerso y el cual se vio truncado por un cambio de destino; resulta que me había propuesto llegar de sorpresa donde una tía abuela que vive en el sur y de quien esperaba una calurosa bienvenida que me vendría bien para olvidar por un tiempo lo que estaba dejando en la capital, pero supe por una llamada casual que dicha mujer estaba agónica por un cáncer que la carcomía hace unos meses. Tal era mi distancia con ella y aun así pensaba llegar sorpresivamente, pero tras la noticia y la incomodidad que me producía la gente enferma me vi forzado a replantear mis planes y sin querer volver decidí quedarme en aquel motel, sin siquiera estar seguro de poder costearlo. Por todo eso el echo de que este sujeto se apareciera, no podía ser más que una gran coincidencia, pero en el segundo no lo pensé y creyendo que algo traía entre manos le grite para que se esperara justo cuando subía al bus. Creí que me ignoraría, pero el bus se detuvo y el hombre volvió a bajar.
Mientras bajaba las escaleras repensé lo pensado y me di cuenta que posiblemente él no supiera que nos habíamos conocido aquel lejano día, por lo tanto no se lo comente, seguía con ese desplante de seguridad que no dejaba espacio para desconfianzas y  mi estado de incertidumbre tan visible a sus ojos propicio un inesperado desenlace en el que casi mutuamente terminamos accediendo a viajar juntos; él se dirigía a ver a alguien por trabajo, yo dije que iba hacia lugares cercanos al de su destino y procedimos juntos desde ahí. Solo le pedí que me esperase a buscar mis cosas que de echo tenia listas en una mochila.

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